No es falta de cultura vial, es omisión del gobierno municipal
- Redacción
- 21 ene
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Tras el choque fatal en la avenida R. Almada, el subsecretario de Movilidad de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, César Komaba, declaró sin titubeos: “Mucho de esto es por la mala cultura vial”. Y con esa frase volvió a aparecer la excusa favorita del gobierno panista: responsabilizar al ciudadano para no hablar de su propia omisión.
Si Chihuahua encabeza los índices de accidentes viales, no es porque su gente maneje peor que en otras ciudades del país. Es porque conduce todos los días entre semáforos descompuestos, baches que obligan a maniobras bruscas, calles sin señalización horizontal ni vertical y cruces donde la lógica del tránsito simplemente no existe. Eso no es cultura vial: es abandono institucional.
Hablar de “cultura” sin hablar de infraestructura es una trampa retórica. No se puede exigir respeto al semáforo cuando el semáforo no funciona. No se puede pedir prudencia cuando una avenida está llena de cráteres. No se puede culpar al conductor cuando el propio gobierno elimina o nunca instala señales básicas de alto, paso peatonal o límite de velocidad.
La ironía es evidente: quienes hoy sermonean sobre educación vial son los mismos que han administrado la capital durante años sin resolver lo elemental. El gobierno panista presume orden, pero gobierna una ciudad donde el tránsito se vuelve una ruleta rusa cotidiana. Y cuando la ruleta falla, el culpable siempre es “la gente”.
La cultura vial no nace del regaño ni del spot publicitario. Nace de calles bien diseñadas, señales claras, mantenimiento constante y autoridad que planea y supervisa. Todo eso es responsabilidad directa del gobierno municipal y estatal. No del ciudadano que esquiva un bache para no romper el eje de su coche.
En Chihuahua no falta cultura vial; falta gobierno. Falta que quienes tienen el poder de arreglar semáforos, tapar baches y señalizar cruceros asuman su parte. Mientras eso no ocurra, seguirán usando el mismo pretexto para esconder su incompetencia: culpar al volante para no responder por el pavimento.







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