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Plataformas digitales y videojuegos, nuevos escenarios de violencia sexual infantil: estudio

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    Redacción null
  • hace 23 horas
  • 3 min de lectura

En México, alrededor de 1.6 millones de niñas, niños y adolescentes entre 12 y 17 años fueron víctimas de abuso o explotación sexual facilitados por la tecnología en el periodo de un año, de acuerdo con el informe “Disrupting Harm in México: Evidencia sobre el abuso y la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes facilitados por la tecnología”.


El estudio, impulsado por Safe Online e implementado por ECPAT International, INTERPOL y UNICEF Innocenti, estima que el 13% de la población infantil usuaria de internet en ese rango de edad ha sufrido algún tipo de violencia sexual en entornos digitales.


Entre las agresiones más frecuentes destaca la exposición no deseada a contenido sexual, reportada por el 7% de las víctimas. Además, casi la mitad (47%) de quienes sufrieron algún tipo de abuso experimentaron dos o más formas de violencia por parte de una o varias personas agresoras.


Otras prácticas identificadas incluyen solicitudes para hablar sobre temas sexuales sin consentimiento (4%), petición de imágenes íntimas (3%) y el uso de inteligencia artificial para generar contenido sexual falso con la identidad de menores (2%).


El informe detalla que, entre quienes recibieron imágenes o contenido sexual no solicitado, el 28% señaló que provenía de amistades u otras personas menores de edad conocidas, mientras que el 19% dijo desconocer al remitente y el 13% indicó que era alguien previamente desconocido.


Aunque no se observan diferencias significativas entre niñas y niños —con 14% y 13% respectivamente—, el estudio advierte que la violencia digital está atravesada por estereotipos de género, dinámicas de presión, manipulación y normalización de conductas abusivas.


En el 64% de los casos, las víctimas conocían a la persona agresora. Entre ellas se identificaron amistades (29%), parejas (19%) y familiares (16%), mientras que solo en el 15% de los casos se trataba de personas desconocidas.


El primer contacto entre víctima y agresor ocurrió principalmente en la escuela (39%), seguido de internet (31%), espacios públicos (16%), el hogar (11%) y actividades deportivas (2%).

Las entrevistas realizadas por el estudio revelan que tanto adultos como pares ejercen este tipo de violencia, en muchos casos mediante manipulación gradual: inician con solicitudes de contenido no sexual y después escalan a peticiones íntimas bajo amenazas o chantajes.


En cuanto a plataformas digitales, Facebook concentró el 52% de los casos reportados y WhatsApp el 45%, seguidos por Instagram (11%) y TikTok (8%). También se identificaron incidentes en YouTube y Snapchat. Especialistas señalan que el problema se extiende a videojuegos en línea como Roblox, Fortnite y FIFA, donde agresores pueden contactar simultáneamente a múltiples menores.


El informe advierte además que la legislación mexicana aún presenta vacíos en la regulación de plataformas digitales, lo que limita su obligación de detectar, denunciar o eliminar de forma proactiva contenido de abuso sexual infantil.


En el plano psicológico, el impacto es profundo: las víctimas tienen 15 veces más probabilidades de autolesionarse y 12 veces más riesgo de presentar conductas o pensamientos suicidas, además de altos niveles de ansiedad, depresión, problemas de autoestima y alteraciones del sueño o la alimentación.


Pese a ello, el 32% de las víctimas no habló con nadie sobre lo ocurrido. Quienes sí buscaron apoyo acudieron principalmente a amistades (17%), familiares o cuidadores (16%) y hermanos (14%). La vergüenza (21%), el desconocimiento sobre a quién acudir (16%) y la percepción de que “no era grave” (14%) fueron las principales razones para no denunciar.


La denuncia formal es mínima: menos del 1% acudió a la policía y solo el 2% recurrió a líneas de ayuda o autoridades. Entre los principales obstáculos destacan no saber cómo denunciar (28%), amenazas de los agresores (24%) y la minimización del hecho (21%).


El informe concluye que México enfrenta el reto de fortalecer la prevención, la atención institucional y la responsabilidad de las plataformas digitales para enfrentar la violencia sexual en línea contra niñas, niños y adolescentes.


La investigación, basada en datos recabados entre 2023 y 2025, combina encuestas nacionales, entrevistas a víctimas y especialistas, así como análisis del marco legal y políticas públicas, con el objetivo de generar evidencia para mejorar los sistemas de protección infantil en entornos digitales.

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