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Familias de Durango, Sinaloa y Chihuahua huyen de la violencia en la sierra

  • Foto del escritor: Redacción null
    Redacción null
  • 26 feb
  • 2 Min. de lectura

En los próximos días, más de 60 familias desplazadas por la violencia llegarán a Parral, tras abandonar sus comunidades en la Sierra Tarahumara. La información fue proporcionada por integrantes del Colectivo Nuevo Amanecer, quienes indicaron que los grupos provienen principalmente del municipio de Guadalupe y Calvo, así como de zonas de Durango y Sinaloa.


Las familias arribaron únicamente con bolsas de ropa, dejando atrás sus casas, tierras, animales y años de trabajo, buscando salvar sus vidas. El colectivo ha acompañado a los desplazados, quienes huyeron debido a enfrentamientos armados y amenazas constantes de grupos delictivos en la región serrana.


“Estamos viviendo situaciones graves; vivimos con el miedo de que un día nos maten. Vivimos con miedo al futuro, a qué vamos a hacer lejos de nuestras tierras”, expresó una de las personas desplazadas, cuya identidad se mantiene en reserva por seguridad.


De acuerdo con el colectivo, la salida fue apresurada, algunas incluso durante la noche, tras escuchar detonaciones y recibir advertencias directas. No hubo tiempo de recoger pertenencias ni documentos; solo llevaron lo indispensable para llegar a Parral, donde esperan refugio temporal.


Se trata de 39 familias, principalmente de la comunidad de Atascaderos en Guadalupe y Calvo, sumando aproximadamente 100 personas. Según relataron, la urgencia de abandonar sus hogares también se debió a amenazas de reclutamiento forzado hacia los hombres de la comunidad.


Además, se registraron 25 familias provenientes de Tamazula, Durango, así como personas originarias de Sinaloa, quienes también buscan escapar de la violencia. En días recientes, el colectivo mantuvo contacto con habitantes de Atascaderos y Ocote, quienes señalaron que el clima de tensión en la sierra se ha vuelto permanente.


“La realidad que se vive en la sierra es distinta a la que se informa oficialmente. No hay presencia permanente de autoridades y eso permite que los grupos delictivos operen con libertad, imponiendo el miedo entre los habitantes”, denunciaron los integrantes del colectivo.


Las más de 60 familias, compuestas por mujeres, niños, hombres y personas adultas mayores, requieren apoyo urgente, ya que llegaron sin recursos económicos ni un lugar fijo donde quedarse. Entre sus necesidades destacan alimentos, atención médica, artículos de higiene, ropa y, sobre todo, un espacio seguro mientras se define su situación legal y social.


El colectivo señaló también que, además del impacto material, los desplazados enfrentan afectaciones emocionales derivadas del desplazamiento forzado, como ansiedad, insomnio y temor constante a ser localizados por quienes los obligaron a abandonar sus hogares.


Ante esta situación, el Colectivo Nuevo Amanecer hizo un llamado urgente a las autoridades municipales, estatales y federales para brindar atención integral y aplicar estrategias de seguridad efectivas en las comunidades afectadas. Advirtieron que el número de familias podría aumentar si la violencia continúa escalando. “No solo tenemos personas del estado, sino ya de otros como Durango y Sinaloa; es grave esta situación“.

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