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Bordados indígenas acompañan la visión de justicia del ministro presidente de la SCJN, Hugo Aguilar

  • Foto del escritor: Redacción null
    Redacción null
  • 25 may
  • 2 min de lectura

Las togas del ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar Ortiz, han generado atención y debate por su ruptura con el tradicional formalismo del máximo tribunal. Sin embargo, más allá de la polémica, estas vestimentas también se han convertido en un símbolo de identidad indígena y memoria cultural.


El origen mixteco del ministro se refleja de manera especial en su toga de gala, una prenda que considera profundamente significativa por su vínculo con su historia familiar. Esta fue la que utilizó durante la sesión solemne del 1 de septiembre del año pasado, en la instalación de la nueva integración de la Corte.


La vestimenta incorpora bordados hechos a mano por su madre y su hermana, quienes plasmaron diseños en punto de cruz con tonos vivos como rosa mexicano, azul, naranja, morado y amarillo. Estas figuras rodean la toga y representan la tradición textil de San Miguel El Grande, en la Mixteca Alta de Oaxaca, donde la cultura ñuu savi ha sido transmitida de generación en generación.


El propio ministro ha descrito esta pieza como un puente entre sus raíces y su función pública. En sus palabras, el bordado “habla desde una de las cunas más humildes del país hasta la Suprema Corte”, y le recuerda el compromiso con quienes deben ser representados por el sistema de justicia.


Además de esta toga, Aguilar Ortiz cuenta con otras dos vestimentas con elementos indígenas. Una de ellas fue proporcionada por la propia Corte, pero intervenida con bordados de mujeres zapotecas de San Vicente Coatlán, Oaxaca, que incluyen motivos naturales y colores intensos característicos de la región.


La tercera fue un obsequio de la comunidad purépecha de Cuanajo, Michoacán. Esta prenda incorpora una estola elaborada en telar de cintura patakwa, técnica ancestral que conserva grecas tradicionales. Su diseño en dos combinaciones de color genera incluso la impresión de una prenda adicional dentro del conjunto.


Para el ministro presidente, estas expresiones textiles no son solo ornamentales, sino una forma de reconocimiento a la diversidad cultural del país. Considera que el arte indígena expresa una cosmovisión profunda, vinculada con la naturaleza, el entorno y la identidad comunitaria.


En su visión, la presencia de estos bordados en el máximo tribunal recuerda tanto el origen del país como el proyecto de nación que se aspira construir: una sociedad diversa, donde la identidad de los pueblos no sea borrada en nombre de la homogeneidad.

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